El protagonista, con gorro mostaza y campera azul petróleo, abre la mochila llena de dólares en el último asiento de un colectivo vacío de noche.
Efectivo USD$1.000.000
Saben2?
Riesgo77%
Tenés cinco días.

#01 · Dinero y consecuencias

¿Qué harías si encontraras una mochila con un millón de dólares?

Último colectivo, casi medianoche. Una mochila olvidada con un millón de dólares y algo cosido en el forro que no viste. Tenés cinco días antes de decidir qué hacer.

Día 5 · Tenés que elegir

Día cinco. La mochila sigue en tu casa, el AirTag también, y anoche el auto volvió. ¿Qué hacés?

En la web tu voto vale doble. Uno por persona y escenario.

Por qué es un dilema

La ley argentina pide devolver lo encontrado a quien tiene derecho a reclamarlo y, si no sabés quién es, entregarlo a la policía. El problema es que acá no estás seguro de quién es el dueño: el posteo y el AirTag no coinciden. A prioriza el procedimiento y tu respaldo legal, a costa de tiempo y de exponerte. B prioriza resolverlo rápido y de buena fe, a costa de confiar en alguien que no podés verificar.

Los cinco días

Día 1

El colectivo

Son las 23:48 y vas en el último colectivo de la noche. En el asiento del fondo hay una mochila negra con una cinta naranja en la manija. Nadie la reclama. Abrís el cierre unos centímetros y ves fajos de billetes de cien dólares con faja de papel. No lo pensás demasiado: te la llevás.

En tu cocina contás cien fajos: diez mil billetes. Un billete de dólar pesa alrededor de un gramo, así que lo que tenés sobre la mesa pesa unos diez kilos y vale un millón de dólares.

Ahí aparece el primer problema. En Argentina, quien encuentra algo perdido no está obligado a levantarlo, pero si lo hace tiene que devolverlo de inmediato a su dueño o, si no sabe quién es, entregarlo a la policía del lugar. Vos la llevaste a tu casa.

Día 2

El boleto

A la mañana revisás los bolsillos. En el de adelante hay un boleto de compraventa con sellos y firmas: alguien vendió un departamento ayer. La plata tiene historia, y probablemente un dueño con nombre y apellido.

A la noche aparece una publicación en el grupo de Facebook del barrio: «Mi papá perdió la plata de la venta de su casa en el colectivo. Por favor, si alguien la encontró, escríbanme». Abajo, un número de teléfono.

Ya no es una mochila sin dueño. Es la mochila de alguien que la está buscando.

Día 3

Lo que estaba cosido

Antes de llamar, revisás la mochila una última vez. Palpando el forro sentís algo duro, plano y redondo. Cortás la costura: es un AirTag, un rastreador de Apple, cosido a propósito entre el relleno.

Eso cambia todo. Quien tenga ese AirTag vinculado a su teléfono pudo ver dónde estuvo la mochila desde el lunes: el colectivo, tu calle, tu edificio. Sabe dónde vivís.

Pero nadie tocó el timbre. Nadie llamó. Si sabían dónde estaba, ¿por qué no vinieron a buscarla?

Día 4

Los cuatro dígitos

Según Apple, si acercás un celular con NFC a un AirTag ajeno se abre una página con su número de serie y los últimos cuatro dígitos del teléfono de quien lo registró. Lo hacés: 4471.

El número de la publicación del barrio termina en 8820.

No coinciden. Puede haber una explicación simple: el AirTag puede estar a nombre de un hijo, de un socio o de alguien de la escribanía. O puede haber otra persona siguiendo esa plata, alguien que no publicó nada.

Esa noche, un sedán oscuro se estaciona frente a tu edificio con el motor en marcha. No baja nadie. Se va tres horas después.

Día 5

La decisión

Llegó el día cinco y tenés que decidir qué hacer con la mochila, con el AirTag y con lo que sabés.

Podés llevarla a la comisaría: es el camino que marca la ley cuando no podés identificar al dueño con certeza. Te cubre el procedimiento, pero vas a tener que explicar por qué esperaste cinco días, y quien siga el AirTag va a ver adónde la llevaste.

O podés llamar al número de la publicación y devolverla en persona. Si es el dueño, la ley justamente pide restituirla a quien tiene derecho a reclamarla, y quizás haya recompensa. Pero no podés verificar quién va a venir.

Lo que es real

  • Si levantás algo perdido, tenés que restituirlo «inmediatamente» a quien tiene derecho a reclamarlo o, si no lo identificás, entregarlo a la policía del lugar, que da intervención a un juez.

    Código Civil y Comercial, art. 1955
  • Quien lo devuelve puede cobrar los gastos y una recompensa. Si se ofrece una, puede aceptarla o pedir que la fije un juez. Si en seis meses nadie lo reclama, se subasta y lo que queda va al municipio: no te lo quedás.

    Código Civil y Comercial, art. 1956
  • Apropiarse de una cosa perdida sin cumplir esas reglas se castiga con multa.

    Código Penal, art. 175 inc. 1
  • Con un celular con NFC se ven el número de serie de un AirTag ajeno y los últimos cuatro dígitos del teléfono de quien lo registró. iPhone y Android 6.0 o posterior pueden avisarte si un rastreador se mueve con vos.

    Soporte de Apple
  • Un billete de dólar pesa alrededor de 1 gramo, sin importar su valor: 10.000 billetes son unos 10 kg.

    U.S. Currency Education Program

Lo que es ficción: los personajes, la publicación del barrio, los números de teléfono y el auto. El «riesgo» del marcador es un medidor narrativo, no una estadística. Esto no es asesoramiento legal.

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El video se publica pronto.

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